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jueves, 28 de abril de 2011

Te he pensado

Te he pensado. Y como muchas de las últimas veces, el pensamiento no ha sido triste, sino más bien ha sido un recordatorio de cuánto es que te amo.

Te he hablado. Y una vez más, no has estado aquí para escucharme. Pero me has escuchado.

Te he besado, sabiendo que no será el último beso, y sintiendo que ese beso ha sido correspondido.

Te he llorado. Y aunque creas que es algo malo, es todo lo contrario. Llorarte me hace bien, aunque sé que no te hace bien a ti. Y por eso, me he detenido.

Te he esperado. O mejor dicho, he esperado una respuesta que sé, no llegará. Pero igual siento que me has respondido.

Te he visto. Te veo todos los días, con los ojos abiertos o cerrados, pero siempre con el alma abierta.

Te he sentido. Aunque la lógica me dice que no hay parte de mi cuerpo que te pueda sentir, no hay parte de mi cuerpo que no te haya sentido. Te he sentido.

Te he soñado. Y no estaba durmiendo, pero te estaba soñando.

Te he tenido. Y es suficiente, porque sin tenerte jamás hubiese sido.


Martes 26 de abril de 2011.

martes, 21 de octubre de 2008



Hoy te sentí en mis sueños. Hoy te recordé junto a mi andar. Hoy, que te he echado de menos, es que mis pasos volví a repasar.

Hoy más que nunca te anhelo, y hoy es que vuelvo a desear. Hoy, que sé que no te tengo, es que quisiera cambiar.

Hoy mis temores enfrento, y hoy veo la realidad. Hoy, que añoro tu aliento, es que veo sin mirar.

Hoy aprecio y me lamento. Hoy recuerdo y me arrepiento. Hoy, que ardo en sufrimiento, ¡es que me doy cuenta cuánto lo siento!


Martes 21 de octubre de 2008.