lunes, 26 de septiembre de 2011

Ídem


Recuerdo esa noche. La recuerdo como si hubiese sido la noche de ayer. Te di el encuentro en nuestro café, y nos fuimos a caminar juntos, como solíamos hacer. Compraste unas cervezas y las bebimos sin pensar en lo que podría pasar, y seguimos caminando.

Conversamos mucho, hablamos poco. Pero hablamos de todo. Aunque ahora que lo pienso, no hablamos de casi nada. En ese momento la conversación solo fluía, como fluía también el alcohol. Y me besaste. Luego seguimos caminando.

Empezaste a hablar sin parar, me contabas sobre tu último viaje. “Deberíamos viajar”, dijiste. “Yo solo te quiero esta noche”, pensé, pero te dejé seguir. Me tomaste de la mano. Yo te quise soltar, y te diste cuenta. En lugar de soltarme, me agarraste un poco más fuerte.

Me detuve a comprar. Tú comenzaste a jugar con mi cabello, me abrazaste desde atrás, por la cintura, y me besaste el cuello.

Creo que ese fue el momento que lo decidió todo.

Volteé y te besé también. Tú sujetabas mi cabello, y eso hacía que no quisiera dejar de besarte.

Comenzamos a caminar, como programados hacia un mismo destino. Paraste un taxi y mientras tú le dabas tu dirección, yo trataba de no pensar que esa noche había decidido encontrarme contigo para terminarlo todo. “Vamos, linda”, y subimos.

En el taxi volviste a sujetarme la mano, y recostaste tu cabeza sobre mis pechos. Suspiraste como tomando valor y dijiste “te quiero”. Yo no respondí, tú no esperabas una respuesta. Volviste a recostar la cabeza y abrazaste mi cintura. Yo miré por la ventana.

Llegamos. Bajamos del taxi, subimos las escaleras, nos quitamos los sacos. Habías dejado todo listo. La luz era tenue, la música sonaba como a lo lejos, y tú sonreías como un niño.

“¿Te gusta?” preguntaste. “Está lindo”, te dije mientras me sacaba los zapatos y me soltaba el cabello. “Ahora ven acá”, y me agarraste la mano, y me jalaste hacia ti.

Me abrazaste, besaste mi mejilla y me quitaste la ropa lentamente, mientras te la quitabas tú también. Cómo disfrutaste cada momento… A mí también me gustó.


Me gusta hacerlo en la sala. Me da cierto sentimiento de libertad y de poder, el estar desnudos en el centro de tu casa...

Me desperté cerca de las cinco, me tenía que ir. “Me encantaría que te quedes”, me dijiste -una vez más-, y luego dudaste para volver a decir “te quiero”.

Me vestí y antes de salir te di un beso y te miré directamente a los ojos. Luego me puse el saco, los zapatos, amarré mi cabello, y bajé las escaleras. Salí de tu casa sonriendo, y dije al aire “yo también”.


Lunes 26 de septiembre de 2011

Cena


Me he quitado los zapatos y me he sentado en la alfombra a contemplarte. ¡Con qué facilidad te mueves en la cocina! Me concentro por un momento en los imanes de la refrigeradora y pienso en lo lindo que se ven sus colores en contraste con el de la puerta. Cómo resaltan. Luego mi mirada vuelve a ti. Dejaste abierto el primer botón de tu blusa, hiciste un nudo con la basta, y tu ombligo aparece de cuando en cuando, sobre ese pantalón negro entallado que tanto me gusta.

Te has recogido el cabello y colocaste un pañuelo rojo sobre él, como si fuese una vincha. Sobre tus labios rojos se posan las letras de nuestras canciones favoritas, y con complicidad me miras, por encima de tus lentes negros de carey.

Tu mano izquierda se desliza sensualmente sobre el repostero, mientras la derecha toma un cuchillo, y por un momento te imagino acercándote a mí, con esa mirada coqueta, y clavándolo lentamente en mi vientre.

Regreso a ti y me estás sonriendo. “¿Qué pasará por esa cabeza loca?”, preguntas, pero soy demasiado cobarde para contestar. Y por último, no tiene sentido, porque esa idea ya se fue y te he vuelto a ver linda, como me gusta verte. Así que solo sonrío. Qué cabrón, me volví a quedar callado.

Te acercas a mí muy despacio, con algo de preocupación en tu mirada. Me preguntas si estoy bien, dices que me veo pálido. Te contesto que estoy bien, que quien se ve pálida eres tú… Estás hasta ojerosa. “Sí, anoche no me dejaste dormir mucho”, me dices con picardía, mientras vas de regreso a la cocina.

Y ahora me imagino yo con el cuchillo, y me veo acercándome sigilosamente por detrás de ti. Me abrazo de tu cuello y tú ríes, pero empiezas a temblar cuando te das cuenta lo que hay en mi mano. No gritas, eso me gusta de ti. Tiemblas y no puedes hablar, lo que hace mi labor mucho más sencilla. Solo una lágrima te adorna la mejilla mientras deslizo el artefacto a través de tu garganta. Una lágrima de dolor en tu rostro, una de felicidad en el mío.

“¡Oye!” me gritas, y reacciono nuevamente. Volví a despegarme, y regreso un poco asustado, pero tú ni te das cuenta y te ríes de mi “distracción”.

La cena está lista. “Vamos a comer, bebé”, me dices con los labios cargados de amor.


Has preparado mi comida favorita y me pides que me siente en la cabecera, como un rey. Traes los platos servidos y todo se ve delicioso. Te sientas. Brindamos. No dejamos de mirarnos a los ojos mientras bebemos el primer trago de vino. Bajamos las copas y empezamos a comer.

Tus ojos brillan como en nuestra primera cita, y me preguntas si me gusta lo que has cocinado. “Está buenísimo”, contesto. Sonríes.

Conversamos de todo un poco, como hace un buen tiempo no hacíamos. Terminamos de comer y seguimos conversando. Reímos mucho también. Y de pronto me dices por qué sonríes tanto.

“Hoy, tu comida tiene un ingrediente especial”. Y vuelves a sonreír.

Recuerdo todas mis visiones, y luego cierro los ojos.

Sábado 24 de septiembre de 2011


Fotografía: Valeria Obregon, Bs. As., Argentina, edición de Carla Marroquín.

miércoles, 17 de agosto de 2011

He

He, who claims to be the owner of my soul –and he is,

who moves my world and lights up my day.

He, who makes it all go away with a gentle kiss.

who jumped into my heart and is not going away.


He, who always manages his way to the top of my mind,

who climbs up high to be within every one of my breaths.

He, who with a smile dominates all mankind,

who convinces even those without faith.


He, who pursuits not only his happiness, but mine,

who declines everything to be by my side.

He, who never forgets how to make me shine,

who embraces life as a one way ride.


He… He is nothing but an invention of my twisted mind.


Miércoles 17 de agosto de 2011

lunes, 15 de agosto de 2011

Nuestro secreto

Tengo tantas palabras estancadas en los dedos… Tengo tantas cosas por escribir, pero no quiero hacerlo. Si las escribo, te vas a enterar de todo. Te vas a enterar que eres lo único en lo que pienso todo el día, que el recuerdo de tu rostro me da vueltas en la cabeza, y que tu olor se ha quedado impregnado en mi cabello.

Y si te enteras de todo eso, tu actitud va a cambiar y vas a creerte el dueño de moi. No y no, señor. Acá quien domina el juego soy yo, así que me chasco los dedos, me despabilo y escribo sobre cualquier otra cosa… Como por ejemplo, lo absoluta y completamente maravilloso que es ver tu nombre en mi teléfono de vez en cuando o recordar tu casi gigantesca sonrisa… O pensar en lo rico que te ves con esa ropa (y sin ella), o ver tu foto aparecer entre algunos papeles olvidados…

Bueno, no le digas a nadie que te dije.

Lunes 15 de agosto de 2011

jueves, 30 de junio de 2011

Temblor

Tengo recuerdos de una vida que no he vivido, y visiones de cosas que nunca pasarán. Siento presencias que nunca han estado y percibo señales que no se enviaron.

Pienso y medito, es lo que soy. Así jamás he sido y de otra forma siempre seré.

Conservo pensamientos que nunca serán pensados, pero imagino que en algún momento pensé que alguien los imaginaría.

Respiro profundo. Me lanzo al vacío. Vacilo antes de caer, pero el viento me abraza y vuelvo a respirar.

Consigo sentir sin sensación alguna. Confío sin fe y medito sin mente. Me despego del mundo en un santiamén. Confía tú también.

Me estremecen los vientos helados.

Me estremece pensar que confiaste.

Me estremeces.

Confiaste. Y te estremecí.

Lunes 13 de junio de 2011

miércoles, 22 de junio de 2011

Creo que...


Aún es de día, se supone que no deberías estar aquí. Yo estoy tranquila, leyendo un libro. Paso la página, pero esta se regresa, así que tengo que sujetarla con los dedos. Me abstraigo en la lectura, o al menos eso trato de hacer, pero no me dejas concentrarme.
Me recuesto en el sillón, pero no quiero estar echada, así que me vuelvo a sentar. Luego me levanto… camino. Qué incómoda estoy.
No me dejas estar tranquila. Tu presencia es demasiado fuerte y me hace querer salir corriendo, pero al mismo tiempo hace que quiera quedarme. Eres cautivante.
Tengo frío. Y miedo. Pero siento que me das calor. Me siento sola y haces que me sienta acompañada. Vuelvo a sentarme, ya estoy más tranquila.
Abro el libro de nuevo y ahora sí puedo leer, ya no me inquietas. Eres extraño, ¿sabes? Algunas veces me inspiras confianza. Otras, temor. Y creo que es exactamente eso lo que me encanta de ti.
Subo las escaleras con un poco de temor. Miro a todas partes para asegurarme que te quedes donde estás, pero tú siempre haces lo que quieres, y sin que me diera cuenta, has subido conmigo. Siento tus pasos detrás de mí, pero no quiero mirarte. Me da miedo imaginarte mirándome sin saber qué hacer.
Las luces se apagan. Fuiste tú. No logro ver nada y estoy muerta de miedo. Siento tu respiración en mi nuca. Cierro los ojos como si eso fuese a solucionar algo, pero solo siento tu presencia cada vez más cerca. Dices algo que no logro entender y solo atino a pedirte que no me hagas daño. Ya sé que no lo harás, pero el temor me hace decir locuras.
Entro al cuarto y me recuesto en la cama. Luego siento que tú haces lo mismo. Te doy la espalda, pero una fuerza indescriptible hace que voltee. Por instinto, vuelvo a cerrar los ojos, pero sé que debo abrirlos… Sé que ha llegado el momento. Hay un fantasma a mi costado. Y ya es hora.
Viernes 10 de junio de 2011.

martes, 31 de mayo de 2011

El espejo me miró


Tengo ojos grandes y me gusta dormir boca abajo. Reniego de vez en cuando, pero detesto que la gente reniegue.

Me gustaría ducharme por horas y sentir el agua hirviendo en mi espalda, pero no lo hago porque pienso en el medio ambiente.

Construyo ideas todo el tiempo. No siempre las traigo a la realidad, pero siempre las construyo.

Me gusta tener las uñas cortas, y a veces odio el maquillaje.

No sé si quiero tener hijos, pero sí muchos sobrinos. Y perros, muchos perritos.

Soy muy desordenada. Pero si alguien me pide que encuentre algo en mi propio desorden, lo hago en dos segundos. Así que dentro de todo, soy ordenada.

Me gusta coquetear. Pero me gusta más que me coqueteen.

Cada vez que veo cámaras o fotos que me gustan (si son mías, mejor) mi corazón da un saltito de más.

A veces escribo con la mano izquierda para sentirme como una niña nuevamente. Y cuando lo hago, saco la lengua, y la pongo sobre mi labio superior.

Soy mirona. Me encanta mirar todo: mirar una vez, mirar dos veces, mirar las veces que sean necesarias para decir que miré lo suficiente.

Me encanta repetir algunas palabras.

El chocolate es mi debilidad.

Creo que todo en esta vida es circular y cíclico. Todo vino, todo volverá. Todo fue, todo será. Todo pasó, todo pasará… Y nosotros también.

No creo en el matrimonio.

No me gusta peinarme.

Quiero hacerme más tatuajes. Y más piercings.

Extraño a mi abuelita.

Creo que si uno desea algo lo suficiente y pone sus energías en ello, pasará.

Sé exactamente quiénes son mis verdaderos amigos, que siempre contaré con ellos, y que cuando lean esto se sentirán aludidos.

Me encanta ver películas abrazando a alguien.

Confío en que mi destino no está realmente escrito.

Odio hacer números.

Tengo más zapatos de los que debería tener.

No me gusta el silencio. Cuando hacemos silencio le damos pase a los sonidos de lo desconocido. Y me gusta lo desconocido, pero no me gustan sus sonidos.

No me gusta que me regalen flores o peluches.

Si me despierto en medio de la noche, es muy difícil que vuelva a dormirme.

Voy a tener un albergue para perritos.

Me gusta que me engrían, sobre todo si estoy enferma.

Creo firmemente en que algún día todos nos volveremos a ver. Y en que todo cae por su propio peso. Y en que de todo lo malo siempre sale algo bueno.

Mi destino ideal para unas vacaciones es Marruecos.

Me encanta hablar sola, a veces para saber cómo se me escucha, otras para responderme a mí misma. Me resulta… terapéutico.

A veces creo que debí nacer en los 40 o en los 50 para ser adolescente en los 60.

Estornudo -por lo menos- seis veces seguidas.

He vivido fuera del país y aún tengo planes de hacerlo, pero por temporadas. Siempre querré vivir en Perú.

Soy adicta a los geniogramas gracias a -por culpa de- mi papá.

Pienso que no hay nada mejor que la música, ya sea que compongas, cantes o solo la dediques. No hay mejor manera de expresión y ninguna que llene tanto y la sienta en tantos de mis sentidos.

Creo que deberíamos tener un switch que nos permita cambiar nuestra vista a grises y luego volver al color.

Todos los días me pongo una nueva meta, aunque sea pequeñita, y la cumplo.

Me encanta el invierno.

No tengo idea de cómo terminar este texto.

Martes 31 de mayo de 2011.

lunes, 30 de mayo de 2011

Vamos de vuelta

Mis pies se aferran al pasto que los recibe siempre tan fresco, y extiendo los brazos. El viento me recorre todo el cuerpo y lo dejo apoderarse de mí. Me elevo, mi alma se eleva y luego me dejo caer hacia atrás. Mientras caigo miro todo alrededor, en cámara lenta. Esto es como un juego.

El brillo del sol me hace entrecerrar los ojos por momentos y el viento hace que mi cabello baile en estilo libre. Cantan, las aves cantan y trato de identificar a cada una, pero son tantas que es imposible. Su alegría hace que todo sea un poco más lento, y que mi viaje dure un poco más.

El río suena no tan lejos, y escucho cómo por momentos acaricia las piedras, y cómo por momentos las azota sin piedad. Esta relación amor/odio me llama a gritos, pero aún no es el momento. Debo disfrutar mi viaje.

Mis dedos se sienten húmedos y mi vestido solo sabe volar. Algo me recorre todo el cuerpo, y no logro identificar qué es, hasta que el paisaje se torna vidrioso. Pestañeo, vuelvo a pestañear. Todo vuelve a verse normal, y ahora ella recorre mi mejilla. Extiendo los dedos y disfruto la brisa en mi cuello.

Siento que ya es hora y me suelto un poco más. Todos los músculos de mi cuerpo están preparados para este momento, y se relajan para permitirme disfrutarlo al máximo. Mi espalda toca el suelo, luego lo hacen mis piernas, y finalmente, mi cabeza. El pasto me abraza y no planea dejarme ir. Lo abrazo yo también, pero es momento de levantarse.

Mis pies se aferran al pasto que los vuelve a recibir, siempre tan fresco. Extiendo los brazos. El viento me recorre todo el cuerpo y mi alma se eleva.

Vamos de vuelta.

Sábado 28 de mayo de 2011.

jueves, 28 de abril de 2011

Te he pensado

Te he pensado. Y como muchas de las últimas veces, el pensamiento no ha sido triste, sino más bien ha sido un recordatorio de cuánto es que te amo.

Te he hablado. Y una vez más, no has estado aquí para escucharme. Pero me has escuchado.

Te he besado, sabiendo que no será el último beso, y sintiendo que ese beso ha sido correspondido.

Te he llorado. Y aunque creas que es algo malo, es todo lo contrario. Llorarte me hace bien, aunque sé que no te hace bien a ti. Y por eso, me he detenido.

Te he esperado. O mejor dicho, he esperado una respuesta que sé, no llegará. Pero igual siento que me has respondido.

Te he visto. Te veo todos los días, con los ojos abiertos o cerrados, pero siempre con el alma abierta.

Te he sentido. Aunque la lógica me dice que no hay parte de mi cuerpo que te pueda sentir, no hay parte de mi cuerpo que no te haya sentido. Te he sentido.

Te he soñado. Y no estaba durmiendo, pero te estaba soñando.

Te he tenido. Y es suficiente, porque sin tenerte jamás hubiese sido.


Martes 26 de abril de 2011.

lunes, 28 de febrero de 2011

Pinholeando ♥

Son medio rough, pero es mi primer intento. :)

Positivo - Doble exposición

Negativo - Doble exposición

Positivo - Doble exposición

Negativo - Doble exposición

Positivo

Negativo

Negativo - Doble exposición

Negativo

Negativo

Negativo


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Acompáñame al cielo

La extraña sensación recorre mi espina mientras tu mano baja desde mi cabeza hasta mi mejilla. Luego sujetas mi cabello y yo pienso "ya está. Ya no puedo más", pero me controlo y no me avalanzo hacia ti, como hubiese hecho unos días atrás. Me preocupa mi situación, no puedo dejar de desearte y no me dejas dejar de hacerlo.

Tratas de jalarme hacia ti y yo, con toda mi soberbia, te digo "¿qué te pasa?". Tú te avergüenzas y eso no es lo que quiero, pero qué más queda. Tengo que fingir que no te siento, que no te pienso... que no te quiero. Qué falsa soy, qué falsa me siento. Soy una mentira andante, ¿y por qué? Por orgullo, por no volver a salir herida.

¿Vale la pena? Qué sé yo, pero si me sigo con estas artimañas, nunca lo sabré. Y el precio por el riesgo es demasiado alto. Ya he pasado por eso y, definitivamente, no me gustó.

Me acuerdo de tus besos, y por un momento dejo que te acerques un poquito más. Cuando empiezo a recordar que me besabas más fuerte, más apasionado y me empezabas a desnudar, me detengo. Si dejo que los pensamientos me embarguen, habré perdido. Y tú también.

No sé qué hago acá contigo, soy una idiota. Me dejé llevar por tu voz, cuando la sentí en mi oído, simplemente me envolvió y dejé que me capturara, y aquí estoy, derritiéndome nuevamente por ti, y pensando qué rico sería arrancarte toda la ropa y hacerte el amor sobre esa mesa. Tú me arrancarías la blusa y me besarías el cuello, yo te sacaría el polo y clavaría suavemente mis uñas en tu espalda, luego me cargarías y... Me detengo. Debo tener un poco más de autocontrol.

Quiero dejarme llevar por el momento y, sin embargo, reúno todas las fuerzas que le quedan a mi excitado cuerpo y las canalizo hacia mi boca con un "no". "¿Qué?" me preguntas, porque acabo de interrumpir, con mi estúpida calentura, tu historia sobre tu estúpido día en la oficina.

Y ahí me tienes, imaginándote desnudo mientras tú me cuentas alguna trivialidad. Genial. "Ahora bésame", pienso. Pero eres tan tonto que escoges mis momentos de cordura para intentarlo... Pedazo de idiota. ¿Es tan difícil darse cuenta cuando una chica desea a un chico? ¿No se ve en mi cara de tarada? ¿No notas mis pechos más cercanos, mi espalda más arqueada, mi cabello tirado a un costado y mi disimulada pasada de lengua por los labios? ¿Hace falta que me desnude para que lo notes?

¿Cómo me quito esto? Si pienso en todo lo que pasamos, o me voy a lanzar sobre ti o me voy a pegar un tiro. Si trato de imaginarte de alguna otra forma, no resulta, porque en cualquiera de mis pensamientos, terminas desnudo y tratando de quitarme la ropa a mí.

De pronto te callas y me miras. Te has dado cuenta, y te lanzas sobre la oportunidad. ¿Me dejo llevar? Recuerdo todo y me dejo llevar. Luego dejo de pensar, y te lo hago saber con un "vámonos de aquí", y nos vamos.

Todo es tal cual lo imaginé. Me sacas la ropa y me besas el cuerpo, te saco la ropa y rasgo tu espalda. Me encanta cómo me haces cerrar los ojos, y cómo me haces abrirlos, cómo recorres mi cuerpo y me llevas a otro mundo, cómo intentas dominarme y hacerme pensar que yo te domino. Me llevas al cielo y luego me acompañas. Nos besamos una vez más y luego nos dormimos.

Al despertar, el remordimiento se siente un tanto estúpido, pero nos miramos con vergüenza y buscamos nuestra ropa mientras tratamos de tapar nuestra desnudez, como si lo de anoche hubiese sido un sueño y en realidad no nos hubiésemos visto desde todos los ángulos posibles. Hipócritas.

"Bueno", digo. "Bueno", dices. Me miras unos segundos y luego me besas. "Te amo, esa es la verdad", y yo trato con todas mis fuerzas de no derretirme, pero es inevitable, y siento que debo volver a sacarte la ropa. Solo te respondo con un "yo también".

Pero nada ha cambiado, solo que anoche fue más intenso. Por la separación, asumo... No quiero hacerme ideas.

Tomo mi cartera, y dices que me llamarás más tarde. Te doy un beso en la mejilla y salgo de tu depa. En el ascensor me arreglo el cabello y trato de quitarme un poco el maquillaje corrido. Salgo del edificio y cruzo la calle. Tomo un taxi y mi teléfono suena. En la pantalla aparece tu nombre. Contesto. "Hola", dices. "Deténgase, por favor", le digo al taxista. Me bajo y ahí estás tú.

Lunes, 22 de noviembre de 2010.

martes, 12 de octubre de 2010

Diario de una dieta - Día 1

La dieta recomenzó y se vino con todo. Pensé que iba a ser más costoso de lo que fue, pero resulta que ayer me fue muy bien... Claro que hubo sus detallitos. Aquí les explico por qué.

Mi desayuno fue una rica tortilla de huevo y hot dog (o jod god como dicen algunos en Perú), fritos en poquitísimo aceite (no me volví millonaria de un día a otro, así que no tengo aceite de oliva. Vamos con el que hay). Para mojar el paladar, un cortadito, endulzado con edulcorante, claro está. No se permite el azúcar.

Para el almuerzo es que aparecieron los "detallitos". El tema es que Camilo y Felipe, mis compañeros de depa, me invitaron el almuerzo... y habían preparado lentejas con arroz. La verdad es que estaban muy, muy ricas y me llené bastante aunque comí poco arroz (no soy muy arrocera, felizmente). Comí más ensalada, así que mi mente está considerando esta comida como sana. ¡Tsshhh! Sana he dicho.

En la cena sí se me vino el hambre vorazmente, perooooo ¡supe controlarla! ¡Ja! Cuando empecé mi dieta anterior, me di cuenta que si dejaba que pasara un rato cuando tenía mucho hambre, poco a poco este disminuía. Ojo, no digo que desaparecía, pero sí bajaba un tanto. Ahora, esto es tema mío, no es que esté bien dejar de comer por completo y así el hambre va a pasar, eso es absurdo, así que dejo por sentado que esto es algo de mi organismo que no debe usted intentar en casa y sin la ayuda de un profesional.

Siguiendo con el tema, mi cena fue un jod god frito y un poco de la ensalada que quedó del almuerzo (lechuga y tomate con un toquecito de aceite, limón, sal y pimienta). De nuevo, para acompañar, un cortadito con su edulcorante más.

Pensé que no me llenaría, así que miré de reojo el pote de dulce de leche al fondo de la refri, y luego me volteé. Creo que no se dio cuenta.

Comí despacio porque cuando lo hago me lleno más (en los seres humanos normales es al verrés, pero en miky es así). Y me llené. Sí, me llené, y hasta hoy. El pote de dulce de leche me miró hoy por la mañana mientras preparaba mi cortadito, pero no le hice caso. Dicen que cuando dejas de prestarle atención a alguien -o algo- luego la torta se voltea y la atención va hacia ti. Creo que eso pasó con el dulce de leche. Pero déjame decirte, ex bff, que ya no siento nada por ti. Nuestra relación solo supo hacerme daño, así que hasta aquí no más. Me voy con mi cortadito.

lunes, 11 de octubre de 2010

Chaucito, dulce de leche.

OK, llegué a Argentina hace tres meses con mi récord de 13 kilos bajados. No pienso escribir mi peso anterior ni el actual, porque simplemente no me da la gana de hacerlo (y porque no sé el actual), pero el hecho es que desde que llegué me dejé llevar por los fuckin alfajores, Bon o bon, chupetines, dulce de leche, helados de dulce de leche, caramelos de dulce de leche, milanesas de dulce de leche... Está bien, no existe tal cosa como milanesas de dulce de leche, pero casi casi. ¡Todo es dulce de leche!

El punto es que volví a subir de peso. Ni de broma a como estaba antes, pero algo he subido, así que me he propuesto reiniciar mi dieta-milagrosa-hazme-bajar-trece-kilos, y empecé hoy.

El motivo de este post es que me dieron ganas de escribir sobre esto y tengo planeado seguir haciéndolo. Una especie de journal de mi progreso (espero, deseo, ansío) como persona de vida sana, de nuevo.

Así que chaucito, mi adorado dulce de leche. Te extrañaré y sé que vos a mí. Pero esta relación sha no puede seguir.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Fuiste mía

Esa noche decidiste salir sola. Raro en ti, que dependes siempre de alguien más. Raro en mí, que no te quise acompañar. Raro, en fin.

La duda no me iba a dejar tranquilo, así que salí tras de ti. Caminamos por más de cuatro horas sin que te dieras cuenta que te seguía. ¿Alguna vez te dije que me gusta verte caminar? El compás de tus hombros tiene un efecto hipnotizante en mí. Debe ser por eso que me gusta tanto seguirte.

Esas cuatro horas fueron muy productivas para ti. Cuatro horas. Tiempo suficiente para que compraras tus cigarros y los fumaras. La mayoría de ellos fueron durante la cuarta hora. No me gusta el olor del cigarro, pero es una delicia verte fumar. El humo se desliza entre tus labios como tus cabellos entre mis manos cuando te beso.

Cuatro horas. Tiempo suficiente para hacer unas cuantas llamadas. ¡Cómo se iluminaba tu rostro cuando te contestaban! Qué hermosa eres... Tu sonrisa es una de las pocas cosas que podría ver sin cansarme. Tus dientes pálidos son lo más cercano a la perfección.

En esas cuatro horas caminaste por nuestra plaza, por nuestro bar, por nuestro restaurante y por nuestro hotel. Nuestros todos, de nadie más. Hasta esa noche. Hasta esa noche en que "nuestro hotel" dejó de ser nuestro y pasó a ser de ustedes. ¿Te ha dicho él lo hermosa que eres?

Te vi salir. Lo vi salir. Tuviste el descaro de besarlo frente a mí. Él te besó el cuello y se largó. Tú echaste a andar. Miraste tu reloj y apresuraste el paso. Dudaste en ir por nuestro camino o tomar el atajo. Te decidiste por el último, porque yo te esperaba en casa y debía estar preocupado por tu demora.

Te adentraste en el callejón, a pesar del escalofrío que sentiste al no divisar absolutamente nada en las penumbras. Caminabas presurosa, como si tuvieses algún destino. La sombra de tu cuerpo iba siempre delante, larga, muy larga.* El escalofrío volvió con el silencio que te acompañaba y con la visión de una nueva sombra que acompañaba a la tuya.

Te tomé por el cuello y te tapé la boca. Te volteé para que vieras mi rostro y supieras que yo lo sabía. Los dos llorábamos, tú del dolor causado por mis manos, y yo por el dolor causado por tu traición.

Lo hice rápido. No quise hacerte sufrir, y no quise sufrir más yo. De pronto tu cuerpo se volvió más pesado. Te coloqué delicadamente junto a la acera y te dejé ahí, bella, como siempre. Podría haberme quedado ahí viéndote, sin cansarme.

¿Te he dicho alguna vez lo hermosa que eres?

Viernes 27 de agosto de 2010.


* "La sombra de tu cuerpo iba siempre delante, larga, muy larga". Oración -hasta donde sé- de Graciela Progano, profesora de Redacción literaria y publicitaria de Nueva Escuela de Diseño y Comunicación, Bs. As., Argentina. Este texto fue una asignación para esta materia.

domingo, 11 de julio de 2010

Autolavado de cerebro

Me duele que seas tan indiferente. Me parte el alma confiar tanto en ti. Estoy cansada de sentirme tan estúpida todo el tiempo.

Yo lastimo y pido perdón. Tú lastimas y... vuelves a lastimar.

Yo sola me metí en este juego, pero también soy conciente que decido cuándo se termina. ¿Será que me gusta sufrir?

¿A alguien puede gustarle sufrir?

Pues ya mismo se transforman estas líneas patéticas y melodramáticas. Ya me cansé de llorar, así que ahora voy a reír. Ya me harté de tu indiferencia, así que de ahora en adelante serás la persona más atenta del mundo. Serás el ejemplo de lo que se debe hacer y de cómo comportarse. Me harás sentir la persona más especial y sentiré que soy una reina. Me harás feliz con cada cosa que hagas, por mínima que esta sea. Volverás a hacerme creer en el amor y en todo eso que nos vende la sociedad.

Confiaré nuevamente en ti y creeré cada una de tus palabras, porque nunca me has mentido ni lo harías. Eres el hombre perfecto para mí. Serás el padre de mis hijos y te esperaré con la cena lista cuando llegues del trabajo. Luego, me haré la sorda cuando nuestras amistades me comenten que te vieron con otra. Seguro era alguien que se parecía a ti.

¡Qué felices seremos! Hasta que un día, ya de viejitos, despertaré a tu lado, pero tú nunca despertarás. Estarás tan tieso como si hubieses muerto hace días... Habrá dado resultado. Maldito viejo, ¡cuánto deseé este momento!

Domingo 11 de julio de 2010.

Contigo voy

Meto las manos a los bolsillos del saco y camuflo mi rostro en la bufanda. Si hubiese sabido que sentiría tanto frío, me hubiese puesto guantes. Voy conversando contigo en mi mente. Invento una historia para ti, en la que, por alguna razón, no aparecemos ni tú ni yo, pero que bien sabe representar nuestra vida juntos. De pronto me transporto hacia donde estás tú. Dejo de sentir frío. Saco las manos de los bolsillos y desentierro el rostro. Aún respiro por la boca, pero reemplazo el vapor que sale de ella por la luz del sol, que juega a cegarnos y hacernos entrecerrar los ojos. De pronto, me inclinas hacia atrás y me robas un beso. Loco, bandido...

En el mundo real he resbalado y he caído al suelo. Varias personas intentan ayudarme, pero se alejan al ver que no dejo de reír. Deben pensar que estoy loca.

Estoy loca.

Me tomas de la mano y me levantas del suelo. No podemos dejar de reír. "Pídele el auto a S. y llévame al mar". No he terminado de decir la frase, pero ya estamos en camino.

Juego en la arena con los pies y te llevo hasta la orilla. Siente el agua... Qué delicia, ¿verdad? Me pongo detrás de ti y cubro tus ojos con mis manos. "Olvídate de D., de V. y de A.". Olvidémonos de todas las iniciales. Pensemos en el final de esta historia.

Vuelvo al frío. Tomas mi mano y junto a la tuya la pones en tu bolsillo. No reniegues del clima y acompáñame, que yo ya soporté el calor. Inventa una historia para mí, en la que, por alguna razón, solo aparezcamos tú y yo.

Pero qué bien se ve nuestra vida juntos.


Gracias M. por acompañarme en esta creación.

Domingo 11 de julio de 2010.

miércoles, 23 de junio de 2010

Tuya

Estoy sola, pero ahora no estoy sin ti. Tu presencia es constante en mi vida. Me acuesto y acomodo mi cabeza sobre la almohada, como si fuese tu pecho. Te extraño.

Abrazo el aire. Un vacío que está lleno de tu amor. Te necesito.

Camino, camino mucho. Fumo más, a veces menos. Te pienso. Espero el día en que volvamos a estar juntos. Te siento. No necesito tenerte a mi lado para amarte, solo necesito amarte para tenerte a mi lado.

Te espero.

Aunque en realidad eres tú quien espera por mí, allá. Tan lejos. Tan cerca. No es difícil. Lo difícil ya se fue. Lo difícil ya vendrá. Pero ahora es diferente, nosotros somos diferentes. Lo difícil no da miedo.

Te amo. Y es por eso que te escribo, que te necesito, te pienso y te espero. Si no lo hiciera, no lo haría. Y es por hacerlo que me muero, que sin tenerte desaparezco, que por amarte me desenvuelvo... Por todo esto te pertenezco.

Miércoles 23 de junio de 2010.

No más romance

Ya no quiero hablarle al amor. Ya no quiero ilusionar con mis palabras. Ahora quiero destrozar los corazones y enfrentarme a las espantosas consecuencias. Quiero ser quien decepcione, quien traicione y perjudique. Pienso entrar en ti despacio y luego jugar con tus sentimientos.

Quiero hacerte llorar.

Debo vengar todas mis decepciones y documentar mi gran engaño. Debo adueñarme de ti y conocerte intensamente. Solo así podré herirte donde más te duela.

Pienso seducirte con mis mejores armas y luego hacerte suplicar. Usaré todas mis mañas y lograré hacerte llorar.

Te sentencio a sufrir las consecuencias de los traumas que me acompañan. Te condeno a una vida de dolor, sufrimiento y decepciones, tragos amargos, llanto y desilusión.

Vestiré de luto tu alma. Desgarraré tu abatido corazón. Jugaré nuevamente con tu mente. Suplicarás a mi nombre perdón. Y cuando haya terminado contigo sentirás que te mueres de amor. Mas no vuelvas nunca a mi puerta, pues cuando llames atenderá mi rencor.

Sábado 19 de junio de 2010.

miércoles, 16 de junio de 2010

-

El silencio es, a veces, la mejor respuesta.
"¿Para qué hablar cuando nadie te entiende?"
En la monotonía de las palabras
se pierde todo sentido de expresión
y asoma la incertidumbre de la equivocación.

Entonces callo. Callo y trago mi orgullo.
Entonces mi orgullo decrece. Decrece y me lamento.
Pero es un lamento silencioso. Entonces no es un lamento.
Pero en esta pseudo meditación me encuentro
Y encuentro que no me gusta lo que encuentro.

Jueves 03 de enero de 2008.

Singing blues

Por la carretera en tu convertible azul.
Sí.
El viento me hace cerrar un poquito los ojos.
Qué felicidad, qué energía... Qué paz.
Cómo me gusta cuando tocas mi cabello, sobretodo si empiezas por la nuca.
Me tomas por el hombro y me acercas hacia ti. Estoy protegida.

A dónde vamos no me importa, solo sé que estoy aquí.
Me importa más saber que tú también.
La música suena fuerte, pero le subo el volumen y empiezo a cantar para ti.

I remember the first time I saw you
The tears in your eyes look like they're tryin' to say
"Oh little boy you know I could love you
But first I must take my get away"

Me miras, confundido.
Te cojo de la cabeza y te doy un beso.
"No me voy a ningún lado".
Sonríes.
Nos amamos tantísimo...

Cierro los ojos y alzo los brazos para sentir el viento en ellos. Qué delicia.
De pronto, siento que el auto se va deteniendo.
Abro los ojos.
Te has estacionado a un lado de la carretera y te pregunto por qué.
Me miras, pero no contestas.
Sonríes. Me besas. ¡Qué beso!
Tus manos acarician mis mejillas mientras tus cautivantes labios me hacen olvidar todo.

Me abrazas.
"Nunca te voy a dejar ir", me dices.
"Yo lo sé", respondo.
Sonríes y vuelves a encender el auto.

Estamos de nuevo en camino.
Creo que no quiero llegar jamás.

Miércoles 16 de junio de 2010.

Bonheur

Gotas de mi sangre bañan tu rostro
y tú sólo te mantienes en pie.
Paralizado, estúpido... patético.

Tu sonrisa...
Lo has logrado.
Creo ver una lágrima caer,
pero qué ilusa soy.

Me miras hipnotizado
y vuelves a sonreír.
Mi cuerpo yace junto a ti, inerte.
Tú no te inmutas, sólo sonríes.

Me elevo.

Creo verte sonreír.
La lágrima sí rondaba tu mejilla,
pero estaba acompañada de esa sonrisa hipócrita que creí ver.

Eres feliz.
Y por un momento, yo también.

¿Será esto el amor?

Miércoles 16 de junio de 2010.

El vacío

Un hueco en el estómago. Miles de kilómetros bajo mis pies. Lluvia de meteoritos y lágrimas...

Miro hacia abajo. Vacío. Qué rica esta sensación. Vuelvo en mí y miro hacia abajo. Qué horrible esta sensación.

Me encuentro al final de una hoja sin palabras y sin embargo siento mi cabeza girar.

Estoy viva.

Lunes 26 de abril de 2010.

sábado, 12 de junio de 2010

Ocho

Si me escondo es porque noto
que tú quieres encontrarme,
aun sabiendo que no vuelvo
de tu amor a enamorarme.

Desde siempre te he anhelado.
¡Desde cuándo has importado!
Sin embargo a mi lado
desde nunca has estado.

Entre guerras y batallas
tú me ayudas a encontrarme.
Mas te pienso y no deseo
que imagines aún amarme.

Así que debo alejarme
y borrar todo pasado
será fácil si te alejas
si te alejas de mi lado.

No es tan simple como creo,
mas lo tengo decidido:
dejaré atrás los absurdos
y estas rimas sin sentido.

Viernes 11 de junio de 2010.

lunes, 17 de mayo de 2010

Lluvia

Hoy pasé bajo un árbol y sus flores llovieron sobre mí.
Mañana lloverá el agua regular.
No importa.
Las flores ya llovieron.
Y tú no estabas ahí.

Lunes 17 de mayo de 2010.

miércoles, 28 de abril de 2010

Al cielo

Si tú quieres, yo te llevo
Si me quieres, déjame llevarte
Si me dejas, yo te llevo
Si te dejas, yo te elevo.

Miércoles 28 de abril de 2010

lunes, 2 de noviembre de 2009

Parca

Tú que oscureces el júbilo,
que enlutas la materia
y le quitas el aire a la vida.

Tú, carnaval de huesos, festival de llantos,
ven, quítame el aliento.

Tú que empapas los ojos
y reduces los cuerpos.
Tú, que no discriminas.

Tú, que abrazas con un fin,
posa tu manto sobre mi alma.

Tú, portadora de desgracias
(desgraciada de portadas),
ladrona de latidos.

Tú, seductora de respiros,
llévame hasta tu morada.

Tú, raptora de ánimas,
¡ven, recoge este cuerpo
ya inerte
que no quiere seguir viviendo!

Sábado 31 de agosto de 2009

domingo, 25 de octubre de 2009

De noche

Anoche soñé que estaba corriendo y que sabía que estaba soñando, y pensaba en lo estúpida que se me debía ver corriendo en mi sueño, porque cuando uno sueña que corre, corre como idiota.

Viernes 24 de octubre de 2009

lunes, 28 de septiembre de 2009

Gata

Doyme cuenta que estoy lunática,
sarcástica, hipócrita y meliflua.
Me siento histórica, pictórica...
Y de cuando en cuando invasiva.
Todo en mí contagia a todos a mi alrededor,
y de pronto despierto.

Soy una plaga.

Seré corrosiva, enfermiza,
impactante y perpetua.
Seré posesiva, obsesiva
y violenta con discreción.

Atacaré a la presa con cautela, con cuidado...
Con amor.
Y luego lanzaré el zarpazo final.
¡Ay del que se cruce en mi camino!

Jueves 24 de setiembre de 2009.

jueves, 30 de octubre de 2008

Fotos I

No sé si serán buenas o no. Pero a mí me gustan y mucho. Después pondré masitas (diminutivo de "más").





martes, 21 de octubre de 2008



Hoy te sentí en mis sueños. Hoy te recordé junto a mi andar. Hoy, que te he echado de menos, es que mis pasos volví a repasar.

Hoy más que nunca te anhelo, y hoy es que vuelvo a desear. Hoy, que sé que no te tengo, es que quisiera cambiar.

Hoy mis temores enfrento, y hoy veo la realidad. Hoy, que añoro tu aliento, es que veo sin mirar.

Hoy aprecio y me lamento. Hoy recuerdo y me arrepiento. Hoy, que ardo en sufrimiento, ¡es que me doy cuenta cuánto lo siento!


Martes 21 de octubre de 2008.

viernes, 22 de agosto de 2008

Vicios*



* El orden varía de acuerdo al estado de ánimo, día de la semana, cantidad de sueño y circunstancias que aún no define mi subconciente.

Música - Puré - Buena ortografía - Chopitos (perros, para quienes no lo saben) - Besos - Colores - Carteras - Abrazos - Miradas - Arena - Buenos olores - Nubes bien gorditas - Libros - Puntualidad - Dibujos - Amor - Ají de Metro - Geniogramas - Zapatos - Chocolate - Olor a gasolina - Bailar feo - Cantar a pulmón saliente - Cigarros - Sol - Luna - Morderme el cachete.

domingo, 27 de abril de 2008

Sí, sí, sí. No, no, no.

Sí:
Colores. Texturas. Familia. Una buena almohada. Amigos. Desorden en mi cuarto. Puntualidad. Fotos. El sonido de un río. Perros. Publicidad. Tatuajes. El sol sobre la espalda. Ortografía. Audífonos con la música al máximo. Autos. Carteras. Sentarme bajo el sol a hacer nada. Películas. Mi mamá. Poesía. Dibujo. Un cigarro bajo la lluvia. Sobrenombres. Ecología. La arena entre los dedos. Un mundo mejor. El aire debajo de la ropa y el agua sobre la piel. Puré. El olor a leña. Un buen corte de cabello. Formas. Un abrazo de los de verdad. Flotar por horas en una piscina. Tener fe con autonomía. Los nervios de empezar algo nuevo. Los rompecabezas. El techo de un edificio bien alto. El olor de la cabeza de un bebé.

No:
Impuntualidad. Gritos. Faltas ortográficas. Chabacanería. Arañas. Malos olores. Besos hipócritas. Silencio.

domingo, 13 de abril de 2008

sábado, 5 de abril de 2008

Hay que poner cierto orden...


Aquí:

Se dice lo que se piensa.

Se escucha Incubus y se ama a Brandon Boyd.
Se dice "poto" sin temor a ser juzgados.
Se come puré hasta explotar.
Se deja la ropa tirada y se recoge una vez cada dos meses.
Se habla apropiadamente y se corrigen las faltas ortográficas de los demás.
Se idolatra al Audi TT, pero desde este año, al R8 aún más.
Se disfruta del sol de las tres de la tarde hasta que te empiece a dar calorcito.
Se venera el jugo de maracuyá.
Se ama a la familia y a los amigos.
Se aprecia el arte.
Se disfruta del Boones de manzana como si no hubiese mañana.
Se guardan cachivaches y papelitos insignificantes que significan mucho.
Se quiere y respeta a cualquier forma de vida (pero a veces se pierde el respeto por las cucarachas).
Se le dice "chopito" a los perros.
Se pierde la hilación de lo que se habla, a cada rato.
Se olvida lo que se iba a decir un segundo antes de decirlo.
Se perdona haber olvidado lo que se iba a decir un segundo antes de decirlo porque se sabe que se tiene mala -pésima- memoria.
Se canta alto sin importar cuántos gallos salgan.
Se camina por donde sea, siempre admirando todo.
Se manda mensajes cariñosos a los seres queridos, sin importar la hora que sea.
Se ama intensamente.
Se besa aún más.
Se toman las oraciones como "Se quiere intensamente" o "Se besa aún más" desde un sentido más allá del amoroso.
Se admira a los tatuajes. Se ama el propio.
Se busca aprender algo nuevo cada día.
Se fuma poco, regular o mucho. Pero se fuma.
Se inventan palabras solo por el gusto de inventar palabras.
Se compran cosas que tal vez nunca se usen.
Se cree en lo que se quiere y se respeta lo que creen los demás (a veces =D ).
Se arman rompecabezas sin importar lo nerd que te vean los demás.
Se llega puntualito a todos lados.
Se hace cualquier cosa con tal de evitar el silencio.
Se quiere al planeta en el que se vive.
Se ayuda a los que lo necesitan.
Se es quien se quiere ser.
Se cambia de ser quien se es por quien se quiere ser cada vez que se pega la gana.

Pero lo más importante es que se dice "poto" sin temor a ser juzgados.

miércoles, 23 de enero de 2008

Untitled

En el cielo busco tu mirada / incansablemente / y me dejo dominar por el miedo a perderte. / Tu recuerdo me acecha y me gusta ser la víctima. / Pero, ¿de qué vale correr sin ser perseguido?

Míercoles 9 de enero de 2008

lunes, 1 de octubre de 2007

De las corridas de toros y otros abusos




En mi primer post dejé bien claro mi repudio por cualquier ente que dañe la vida de un indefenso animal. Pero lo que no escribí -aunque lo he dicho varias veces- es que si alguna vez piso una prisión, (por un delito que yo haya cometido) será por haber asesinado a un torero.

Tal vez muchos lo consideren un arte, un deporte... Pero es un asesinato. Así, con todas sus letras. La tauromaquia, en sí, es el arte de lidiar con toros, ya sea a pie o a caballo y su origen data de la Edad de Bronce. Sin embargo, la forma más conocida es la corrida de toros, en la cual, según sus adeptos, se sigue un protocolo muy estricto... Pero a fin de cuentas, el toro sale, si no demasiado lastimado, muerto.

El proceso es el siguiente:

1. Tercio de varas: Se torea al astado y se le golpea con una puya (de acuerdo a la RAE, punta acerada que en una extremidad tienen las varas o garrochas de los picadores y vaqueros, con la cual estimulan o castigan a las reses).

-1.1 Suerte de capote o tercio de quites: Se mide la embestida, fuerza y disposición del toro.

2. Tercio de banderillas: El torero clava en el lomo del toro las banderillas.

3. Tercio de MUERTE: El MATADOR realiza la faena de suerte y, finalmente, MATA al toro.

-3.1. Suerte de muleta: Efectuada por el matador o el alternante de más antigüedad.


Ahora, ¿es la corrida de toros un asesinato? Por supuesto que sí. Entonces, ¿por qué matar a un indefenso animal para entretener a un grupo de personas que solo quiere ver sangre?

Después de las corridas de toro, esto es lo que se hace:








Si la finalidad es matar al animal por su carne, ¿no es absurdo hacerlo con tal crueldad, haciéndolo sufrir tanto? Yo no soy vegetariana, (intenté en fallidas ocasiones serlo) y creo en los animales como fuente de alimento de los humanos, pero deploro las prácticas inhumanas que se usan en "actos culturales" como este.

Por si fuera poco, hace algunas semanas se realizó la primera protesta contra las corridas de toros de este año. Esta, realizada de forma pacífica, concluyó con golpes a los protestantes por parte de los "policías", quienes se atrevieron a botar a macanazos a cuanta persona pasara por el lugar, aún así estos no formaran parte de la marcha y, peor aún, no hubiesen hecho ni dicho nada.

Una vez más: ya es hora de que esto acabe. Si no lo hacemos ahora, ¿qué sigue? Tal vez luego hagamos una corrida de pollos para tener qué comer... Ni pensarlo.

martes, 18 de septiembre de 2007

Espera

Sola en el mundo,
Muñeca sin dueño,
Rosal sin rosas,
Lentamente muero.

Será mejor morir
Para volver a tu lado
Es increíble cómo se puede
Extrañar al ser amado.

Morir lentamente,
Dejar este mundo.
Reunirme contigo,
Hacernos los dos, uno.

Las calles son más anchas,
Los días, más largos,
Las aves ya no vuelan,
Los niños ya no juegan.

Cada día es más larga y triste la espera.

Contigo todo brillaba,
Eres la luz de mi alma.
¿Qué me hago sin ti?
¿Cómo sobrevivo?
La vida es absurda.
Más absurdo el destino.

Pero la hora llega algún día,
Yo solo la espero.
Espero estar tú y yo
Juntos
Abrazados en la misma tumba fría.


Miércoles 11 de julio de 2007

martes, 21 de agosto de 2007

No más maltrato a los animales

Qué pena tener que empezar mi blog con una entrada de este tipo, pero qué más se puede hacer cuando en el mundo hay personas de tan bajo nivel .
Mi hermano me envió un email con un video de Peta (People for the Ethical Treatment of Animals) en donde se ve cómo unos desalmados (hay muchas más palabras para describir a esos hdp, pero no las pondré) le arrancan la piel a un mapache -entre otros animales- cuando estos están aún con vida.
Los interesados en ver el video, pueden hacerlo en http://www.petatv.com/ (no apto para cardiacos).
Qué se puede decir de estos infames... Ojalá murieran. Nunca le he deseado la muerte a nadie, pero esta es una de las bajezas más grandes que he visto en mi vida. Si le preguntaran a estos seres por qué lo hacen, seguramente dirían que los animales no sienten el dolor. Yo les propondía sacarse un trozo de piel, solo para probar. ¡¿No sentirían el dolor?! ¡Estúpidos! ¡Pues claro que sí! Entonces, ¿qué les hace pensar que esos pobres animales no? Si también tienen venas... ¡Músculos!
Lo peor de todo es que cuando terminan, ¡los animales siguen con vida! Solo pueden retorcerse de dolor hasta que les llega la hora.
Yo propongo la pena de muerte para estos bastardos. Pero a ver si alguien hace algo. Yo trato. Muchos dirán que la pena de muerte es demasiado, si solo son animales... ¿Y acaso no es un crimen matar a un ser vivo?
Tengo mucho para hablar sobre el maltrato a los animales. También repudio a los toreros. Y no es que sea una amargada y esté llena de odio. Simplemente me enferma ver este tipo de violencia solo porque "son animales".
Hablaré de la tauromaquia y otro tipo de maltrato a animales en otra entrada. Pero ojalá esta sirva para que se den cuenta de las atrocidades que se cometen para tener un pedazo de piel y hagan algo. Es tan simple como suscribirse en una página web (la de Peta, por ejemplo) y aprender cómo ayudar. Si eso es mucho, les enviaré un email para que pongan su firma y se unan a esta campaña. Tan simple como eso. Solo un nombre y la vida de muchos animales se puede salvar.